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Mis inicios 1940-1970

MIS INICIOS EN LA COLOMBOFILIA

Nací el 17 de enero de 1940 en Santa Cruz de la Palma. Mi padre amante de los animales, tenía una granja de 3.000 gallinas ponedoras, patos, codornices, perdices, perros de caza,… etc., y representaba en la Isla de La Palma los Piensos Nanta, para suministro a las granjas de la Isla. En 1952, recibió un regalo de 6 pichones de su amigo el Comandante D. Alfredo Díaz Moreno (q.e.p.d.), un colombófilo afiliado al Centro Colombófilo de Santa Cruz de la Palma. Mi padre, persona muy mañosa, al día siguiente, hizo un pequeño palomar en la azotea de la vivienda, donde instaló los pichones. Yo con 12 años, no tenía interés sino por jugar al futbol siendo jugador infantil del Tenisca. Un día, cuando los pichones tenían aproximadamente 4 meses, los metió en una caja de cartón y le indicó al conductor de uno de los camiones, que tenía que desplazarse a los Llanos de Aridane, ciudad situada al Oeste de la Isla a unos 50 kms, para hacer un reparto de piensos, se los soltara de aquel lugar. Me ordenó que subiera a la azotea y esperara la llegada de los pichones. A regañadientes me dispuse a cumplir sus órdenes. La espera se me hizo insoportable. Antes debo reseñar, que vivíamos al pié del impresionante Risco de la Concepción, que tenía y tiene cerca de 400 metros de desnivel, desde lo alto a nuestra casa. Cansado de mirar al cielo me distraje y me sorprendió uno de los pichones posándose en el palomar. Acto seguido volví a mirar al cielo y divisé en lo alto del Mirador del Risco un pequeño punto como la cabeza de un alfiler, aquel punto descendía a una gran velocidad, ni un solo golpe de ala, caía como una piedra, creí que me venía encima, a una altura de unos 30 metros sin dar una sola vuelta, abrió sus alas y se posó en el palomar. A mis doce años, no había visto, ni creo que vuelva a ver, algo parecido o similar, me quedé estupefacto e impresionado, pero lo más importante es lo que sentí, una admiración y alegría interna que hoy todavía perdura en mí. Aquel pichón abrió mi corazón creando un gran amor y una gran pasión por este deporte. Este insólito acontecimiento dio lugar, aunque seguí jugando al futbol, al nacimiento de mi afición por las palomas y la colombofilia. A partir de ese día y a esa temprana edad, mi interés me llevó a frecuentar las sociedades Grupo y Centro Colombófilo de Santa Cruz de la Palma y a relacionarme con aficionados que competían en dichas sociedades. A mi padre, que no entendía de palomas, lo animé para que me hiciera socio. El Grupo Colombófilo lo presidía un gran maestro colombófilo, D. Servando González González (q.e.p.d.) que me enseñó mucho y que a lo largo de los años fue un gran amigo mío, como lo es desde hace mas de 40 años, su extraordinario hijo muy conocedor de nuestro deporte y gran campeón Servando González Ferraz. Mi padre por mí, a su nombre, se hizo socio del Grupo Colombófilo. Hasta la edad de 16 años mis pasos transcurrieron con las conversaciones con colombófilos palmeros, con la lectura de lo poco de colombofilia que existía en español, los libros editados por Roberto Roch del Dr. Víctor Pérez Lerena de Cuba, los estudios de bachiller y jugando al futbol de juvenil en el Tenisca. Con 15 años, en 1955, terminado el bachiller elemental, mi padre me hizo socio, con mi nombre, del Centro Colombófilo de Santa Cruz de la Palma. En aquellos años presidía el Centro Colombófilo un hermano de un tío político, D. José Rodríguez Cabrera (q.e.p.d.), apodado “Pepito el de los sellos”. En 1957, con el bachiller superior terminado y con 17 años, mis padres deciden enviarme a Vigo para que hiciera el Peritaje Industrial junto a un hermano de mi padre casado y sin hijos que desde que yo tenía 4 años me estaban reclamando. Como no pudo ser de otra manera, mi afición continuaba y estuve en contacto con varios aficionados gallegos entre los que cito a los hermanos Conde Lago. Lo más significativo de aquellos años fue mi suscripción al periódico especializado semanal que se editaba en francés “La Colombophilie Belge” y en flamenco “Belgischen Duivensport”. Dirigía el periódico León Petit que emitía todas las semanas artículos sobre la técnica de la paloma y la colombofilia. León Petit fue Campeón Belga en los años 1938 y 1939. A mi entender, fue de los mejores escritores sobre colombofilia práctica que han existido. Mediante escritos al periódico, en numerosas ocasiones, me carteé con él haciéndole consultas y preguntas que me contestaba en publicaciones en francés en “La Colombophilie Belge”. Con mis lecturas del periódico, incrementé mis conocimientos del deporte colombófilo. Recien concluida la carrera de Perito Industrial en julio 1962, un compañero me indica que había leído en el Boletín Oficial que, por primera vez en España, había dentro de 15 días en Bilbao un exámen para los peritos que quisieran acceder a estudiar Ingeniería Superior. En aquella época el ingreso en la carrera de ingenieros era muy duro, algunos se pasaban 4 y 5 años para aprobar el ingreso. Como no tenía nada que perder, retrasé mi regreso vacacional a La Palma y me presenté sin preparación del temario, conjuntamente con 402 peritos de toda España, al examen de acceso a Ingeniero en Bilbao. Mi gran sorpresa fue a los dos días, al ver en los tablones de anuncios de la Facultad mi nombre conjuntamente con otros tres peritos aprobados. Solo habíamos aprobado 4 de 402. La suerte está donde menos la esperas. En agosto de 1962 regresé a La Palma, mis padres no tenían conocimiento de que me había examinado ni del resultado. Me esperaban sabiendo que había obtenido el título de Perito Industrial. Mi padre me tenía preparada una sorpresa, un regalo, un precioso palomar de mampostería con 4 departamentos, que me llenó de satisfacción, pero lo más emotivo para mí fue cuando les dije la causa de mi retraso de regreso a La Palma; los abrazos, besos y sollozos de mis padres por lo que había obtenido es inenarrable. Mi padre sabía que con el titulo de Perito me iría a Bélgica a convalidarlo, trabajar allí y montar mi palomar. Lo acaecido, la aprobación del acceso a Ingeniero Superior, le llenó de esperanza y me ofreció que no me fuera a Bélgica que él me sufragaba los estudios y estancia para hacer la Carrera de Ingeniería Superior Industrial. No podía desaprovechar esta oportunidad y también tenía la obligación de complacerles por mi bien. Todo el mundo conocia la dificultad que en aquella epoca tenía la carrera de Ingeniero, exigencia en los estudios al estudiante, elevado costo a los familiares y 7 duros años de carrera, contando el selectivo, iniciación y los cursos de especialización. A esta aventura me enfrenté. Estuve un año, 1963, en Madrid haciendo el selectivo de Ingeniero Superior Industrial, visitando en numerosas ocasiones las oficinas de la calle Eloy Gonzalo, 34, de la Real Federación Colombófila Española. Desde Madrid envié a mi padre, 4 palomas que me ofreció el Secretario Sanchez Ramirez, recuperadas en la Federación Nacional, un bello Variolet inglés y dos Rodados y un Azul belgas, cuyos propietarios habian escrito que fueran entregadas a algún aficionado por la dificultad y costo para recuperarlos. Tenía conocimiento a través de los libros de Roberto Roch de que en Cataluña y concretamente en Barcelona existían varias sociedades y que la colombofilia estaba mucho más desarrollada que en el resto de la España Peninsular. Si Bélgica era la cuna de la colombofilia en el Mundo, Barcelona era la cuna de la colombofilia española, alli se fundó la primera sociedad de colombofilia. Por otra parte por el periódico de “La Colombóphilie Belge” sabía que en Barcelona se celebraba anualmente, la suelta más importante del Mundo, la internacional de Barcelona donde concurrían 7 países europeos, con una participación que superaba las 20.000 palomas. Por mi afición, en 1964 y con 24 años, trasladé mi matrícula a la Escuela Superior de Ingenieros Industriales de Barcelona. Allí trabé amistad con grandes aficionados catalanes. Citaré los que recuerdo: José M Ferrán Andreu, entonces Presidente de la Federación Catalana, Roberto Roch, Pámies, José M Coronas, Luis Fernández de Retana, Jiménez, Sr. Cuchar, Marcelino, Luis Sanz Bosqué, Sos Masgomery, Gallemí …etc., creo que la mayoría fallecidos, salvo Coronas y Fernández de Retana con los que he contactado en estos años. Las clases en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros, que se encontraba casi al final de la Diagonal, las tenía por las tardes y todos los días a las 7 de la mañana me iba una hora al palomar de Luis Sanz Bosqué, que tenía aproximadamente 70 años y que estaba ubicado en la Plaza de Letamendi, a ayudarle a soltar las palomas e incluso a limpiar el palomar. Viajaba en viudez y al natural y sus palomas eran Delmotte, Sluis, y Devriendt. Según me comentaba, las dos primeras líneas procedían del Palomar Remonta y los Devriendt eran de los de Jiménez que tenía Devriendt y Belangee-Delbar Desde las 8 de la mañana hasta la una de de la tarde estudiaba y aunque pueda no parecer cierto, la hora de estancia en el palomar de Luis Sanz hacía que a continuación me cundiera mucho el estudio. Por las tardes-noches, acudía al bar Guinea donde se reunían en charla, solo de palomas, muchos aficionados de la élite de Barcelona y otros que aparecían alguna que otra vez, como José Ignacio Lecubarri (q.e.p.d.) y Eduardo Pardo de la Hidalga y Santallana de Santander, Soler de Baleares,…etc. Cursé mis estudios de Ingeniería Superior en Barcelona desde 1964 hasta 1969 y todos esos 5 años en julio, antes de volver a La Palma, me quedaba unos días para presenciar la suelta Internacional de Barcelona, que siempre se celebraba el primer viernes de julio, que en aquel entonces se efectuaba en Monjuitch. Allí conocí a Emile Matterne (q.e.p.d), en aquellos años era Presidente del Cureghem Centre, que organizaba dicha suelta, Con el prestigioso Emile Matterne adquirí desde 1964 una gran amistad y nos vimos a lo largo de muchos años ya que él asistía todos los años a la suelta de mas prestigio de la colombofilia mundial, la Internacional de Barcelona y yo acudí en varias ocasiones en posteriores años a Barcelona a presenciar la suelta y después juntos en avión a Belgica y a su palomar, para ver la llegada de sus palomas. Terminados los cursos de ingeniería a finales de 1969 y pendiente del título, ingresé en la plantilla de la Empresa del INI, Unelco, hoy Unelco-Endesa, favorecido por mi curriculum. Ya trabajando, tuve que solicitar el traslado de la matrícula de la Escuela Técnica de Ingenieros Superiores de Barcelona a la Escuela Técnica de Ingenieros Superiores de Las Palmas para sacar el Titulo de Ingeniero Industrial. Tenía que presentar un Proyecto y exponerlo durante una hora ante un tribunal, obtuve la máxima nota que se otorga, Matrícula de Honor, siendo felicitado por el propio tribunal, indicándome que había sido el mejor proyecto presentado en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de las Palmas desde su fundación.P.D. Pido disculpas porque posiblemente algunos de los amigos colombófilos que se cruzaron en mi vida no hayan sido citados. Lo cual tiene hasta cierto punto su lógica, estas memorias se confeccionan recién cumplidos los 72 años. César Escobar, 20 de enero de 2012

Palomar César Escobar

Periodo 1940-1970



Palomar

César Escobar